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Granma
"¿Están
listos para
el rock and
roll?",
soltó
uno de los músicos
de Chlover para
disparar la
potencia del
metal cubano
en la inauguración
de la tercera
edición
del Caimán
Rock, convocado
por la Asociación
Hermanos Saíz
en la Tribuna
Antimperialista
José
Martí.
Minutos
antes los artemiseños
calentaban motores
en los camerinos.
Se sumergían
en un ritual como
el de los boxeadores
que van a discutir
una final por
el título.
Así quedaban
listos para brindar
un gran espectáculo,
algo que comprobaron
sus seguidores
nada más
poner un pie en
la instalación.
El
guitarrista Alain
Echeverría,
lanzó los
primeros riffs
que encendieron
la sangre de un
público
fraterno y entusiasta,
formado en su
mayoría
por jóvenes
de estética
heavy y neometalera.
También
había lugar
para veteranos
que hablaban con
pasión
de Elvis, Lennon,
The Rolling Stones,
The Doors y con
pantalones ajustados
y pelos largos
parecían
personajes salidos
de los años
sesenta, cuando
el rock pareció
ser una expresión
de libertad.
A
pleno pulmón
los Chlover ejecutaron
temas de su repertorio
como Sembrar razón-
Sangrar sudor,
Sigue en pie,
Rabia de puro
concreto, Cerrando
el paso, Hijo
de muerte, y trajeron
al escenario a
los monstruos
de Metallica,
por la vía
de una mezcla
de sus clásicos.
Aunque los rostros
casi adolescentes
enfundados en
la pinta black
metalera más
extrema, quedaron
descolocados por
no reconocer a
esas canciones
como las obras
maestras que son,
se demostró
la actualidad
de la época
progresista de
la banda norteamericana.
Cuando
finalizó
su actuación,
el baterista y
director de Chlover,
Orlando Acosta
dijo a Granma
que "este
festival está
mejor organizado
que los anteriores,
incluso se va
a inaugurar la
Agencia de Rock,
un paso decisivo
para el apoyo
a las bandas.
Muchos grupos
se han profesionalizado
y eso años
atrás era
imposible. La
Asociación
Hermanos Saíz
ha sido puntal
para la promoción
del rock en Cuba.
Esa institución
ha permitido que
las bandas se
desarrollen y
que festivales
como este se hagan
realidad, pues
cuando se cerró
el Patio de María
prácticamente
no teníamos
lugares donde
tocar. Y todavía
tenemos muy pocos.
Esperemos que
este festival
y la agencia abran
mayores oportunidades".
Los
siguientes en
el cartel fueron
los músicos
de Hipnosis que
salieron a comerse
el escenario con
su coctel melódico
a medio camino
entre el heavy
trash y el power
metal. Comandados
por su bajista
y directora Fanny
Tachin, no defraudaron
y alternaron sus
acordes con la
sensualidad de
las chicas duras
del rock cubano,
quienes por su
convicción
y vitalidad a
la hora cero hacen
recordar a algunas
de las integrantes
de la corriente
Riot Grrrl, movimiento
que luchaba por
situar a la mujer
al mismo nivel
del hombre dentro
de la escena del
rock.
Cientos
de jóvenes
emprendieron el
difícil
camino de regreso
con la satisfacción
de haber encontrado
lo que fueron
a buscar: la energía
del rock and roll
en su estado más
puro... y al aire
libre.
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